romance abstrACTO

Un lugar para disfrutar de la novela romántica de forma amena y divertida.
 
ÍndicePortalCalendarioFAQBuscarRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Los viajes de Gunard Stevenson

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
Ir a la página : Precedente  1, 2
AutorMensaje
Joana
Miembro del "Club Albariño"
avatar

Cantidad de envíos : 1429
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 49
Localización : En Belfast... de momento...

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Oct 17, 2012 5:21 pm

NOOOOOOOOOOOOOOOO
¿Pero cómo se te ocurrió escribir directamente en el foro? Ayssss, que no has escarmentado de tantas escenas perdidas por el chat...

_________________
Volver arriba Ir abajo
anarion
Miembro de "La Familia"
avatar

Cantidad de envíos : 4437
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 42
Localización : Moaña

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Oct 17, 2012 5:52 pm

BERGEN



El cuchillo sube y baja abriendo canales, a través de los cuales, géiseres de sangre salpican un rostro deformado por una mueca de arrobado sadismo. El silencio se apoderó hace rato del bosque: los animales salvajes se han escondido en sus madrigueras e incluso el sol parece asomarse tímidamente por el horizonte como si temiera enfrentarse a la ira del hombre, quien mete las manos por el tajo del vientre y extrae las entrañas del demonio, que se debate, aúlla y le maldice. Pero ya nada puede pararle. Con mirada enloquecida, recorre los alrededores y una sonora y escalofriante carcajada se abre paso a través de su garganta cuando divisa lo que busca. Sonríe. Enseñando los dientes como un lobo hambriento y feroz, mira a los ojos de su víctima, que suelta espumarajos de rabia al ver como enrolla sus tripas con la mano, a modo de cuerda. Levantando al engendro como si no pesara más que un puñado de nieve, se lo echa al hombro, acallando sus envenenadas maldiciones, cuando el estómago del bicho golpea contra su espalda. Lo carga hasta situarse bajo la robusta rama de un abeto y lanza los intestinos sobre la rama varias veces para asegurar la sujeción, luego rodea con ellos el cuello del demonio y vuelve a pasarlos por encima de la rama para terminar de atarlos alrededor del tronco. Se aparta un poco y admira, con regocijo, como el cuerpo se balancea levemente.

—Así te pudras, bruja.

—¿Qué has dicho? —La voz de Gudilla saca a Gunard de su ensoñación.
—Que necesito una aguja —responde para salir del paso. ‹‹Mierda. He pensado en voz alta››, se reprende mientras se acerca a Gertrud con un fajo de hierba. La oveja le mira fijamente, con esos ojos negros que parecen gritarle en silencio: ‹‹Sí, sí. A otro perro con ese hueso››. Gunard se encoje de hombros y le devuelve la mirada como diciéndole: ‹‹Y qué quieres, ¿qué admita que me dan ganas de matarla?››.

Y lo haría. ¡Vaya que si lo haría! Pero es una enviada de los dioses y él no quiere ponerlos en su contra, antes incluso de empezar su misión. Así que aguanta, por mucho que le cueste. Si la vieja se portara mejor... Pero no. Desde su particular trono sobre el trineo, ha estado martirizándole durante los diez días que llevan de camino hacia el sur. Como una reina tirana y amargada que no encuentra nada de su agrado, Gudilla se quejaba por la comida, por el lugar donde decidía acampar, por la velocidad de la marcha, por el frío, porque Gertrud le había mordido cuando quiso usarla de cojín para su aliviar el dolor de su magullado trasero... Su único consuelo, era que por fin había encontrado gente. Al parecer, algo había cambiado en Noruega. Un tal Haral se había proclamado rey y, en la ciudad de Bergen, se estaba juntando una gran cantidad de hombres para buscar fortuna a bordo de los drakars que estaban partiendo hacia nuevas tierras que anexionar al naciente reino. ‹‹Harald, el del pelo bonito —no puede evitar reírse cada vez que recuerda el mote— se ha vuelto ambicioso››, le dijeron. Y allí es a donde ahora se dirigen: a Bergen, la recién estrenada capital, donde las piedras de Gudilla le han dicho que encontrará lo que necesita para cumplir su destino.

_________________
Porque un gol es un gol, se meta con el pie, la cabeza o con el culo. Todos valen.


Última edición por anarion el Jue Jul 02, 2015 9:33 pm, editado 12 veces
Volver arriba Ir abajo
Joana
Miembro del "Club Albariño"
avatar

Cantidad de envíos : 1429
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 49
Localización : En Belfast... de momento...

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Oct 17, 2012 6:05 pm



Ayyy, que me meooooo.... así te pudras, bruja... pobre Gunnard, ya me parecía a mí que demasiada acción se veía. Vamos, ni que Tor le de un martillazo en la cabeza espabila este chico... Y la oveja, cómo me mola la oveja, con ese pragmatismo británico

_________________
Volver arriba Ir abajo
anarion
Miembro de "La Familia"
avatar

Cantidad de envíos : 4437
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 42
Localización : Moaña

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Oct 17, 2012 6:05 pm

Hay que joderse, lo rapidito que se lee y lo que he tardado en escribirla Rolling Eyes

_________________
Porque un gol es un gol, se meta con el pie, la cabeza o con el culo. Todos valen.
Volver arriba Ir abajo
anarion
Miembro de "La Familia"
avatar

Cantidad de envíos : 4437
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 42
Localización : Moaña

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Oct 17, 2012 6:10 pm

Joana escribió:


Ayyy, que me meooooo.... así te pudras, bruja... pobre Gunnard, ya me parecía a mí que demasiada acción se veía. Vamos, ni que Tor le de un martillazo en la cabeza espabila este chico... Y la oveja, cómo me mola la oveja, con ese pragmatismo británico
Bueno, no nos interesa deshacernos de Gudilla todavía.

_________________
Porque un gol es un gol, se meta con el pie, la cabeza o con el culo. Todos valen.
Volver arriba Ir abajo
Joana
Miembro del "Club Albariño"
avatar

Cantidad de envíos : 1429
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 49
Localización : En Belfast... de momento...

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Oct 17, 2012 6:26 pm

Bah, y cuando la mates, siempre puedes zombificarla para que vuelva. Le dará vidilla al asunto...

_________________
Volver arriba Ir abajo
Joana
Miembro del "Club Albariño"
avatar

Cantidad de envíos : 1429
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 49
Localización : En Belfast... de momento...

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Oct 17, 2012 6:27 pm

Hablando de zombis ¿has leído los de Nick Gautier que son YA de zombis? Leí por ahí un par de extractos y parecían la mar de divertidos.

_________________
Volver arriba Ir abajo
anarion
Miembro de "La Familia"
avatar

Cantidad de envíos : 4437
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 42
Localización : Moaña

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Oct 17, 2012 6:30 pm

No, todavía no los leí. Me esperaré a tener el ebook, y así me los pillo todos en original. Las traducciones gratis son horrorosas

_________________
Porque un gol es un gol, se meta con el pie, la cabeza o con el culo. Todos valen.
Volver arriba Ir abajo
anarion
Miembro de "La Familia"
avatar

Cantidad de envíos : 4437
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 42
Localización : Moaña

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Jue Feb 07, 2013 6:33 pm


EL RENO DEL MAR




Bergen no es lo que Gunard se había imaginado. La aglomeración de gente, hacía de ella una ciudad sucia y bulliciosa. Asentada en una pequeña península, las casas se agolpan en las orillas, dónde knarrs y drakars luchan por hacerse un hueco. Los enormes barcos vikingos bullen de actividad, con sus barbudos tripulantes vociferando de lado a lado de la cubierta: algunos se preparan ya para zarpar al sur, hacia las tierras de los druidas y los pictos; otros acaban de llegar procedentes de las ciudades del sur para presentar sus respetos al nuevo monarca y para ver si pueden unirse a alguna expedición de las que parten hacia el continente o hacia la tierra de los anglos.

Sorteando los charcos que embarran las calles, el trío de viajeros, que ha dejado el trineo en la entrada de la ciudad, al cuidado de un mozo que trabajaba en los establos, trata de avanzar entre el tumulto de gente. Las voces de los mercaderes y los gruñidos de los borrachos que se agolpan en las tabernas, mezclados con el incesante golpeteo de los herreros en sus yunques y de los relinchos, rebuznos y mugidos de los animales de tiro que llevan las carretas cargadas de mercancías hacia los abarrotados muelles, se cuelan por el conducto auditivo de Gunard, como un enjambre de abejas zumbando, provocándole un dolor de cabeza, que de seguir así, él mismo se pasaría por la herrería más cercana a que el maestro herrero le sellara las orejas con un hierro al rojo y lo sumiera en un bendito silencio. Indiferente a su malestar, la bufanda viviente que lleva al cuello, observa con su habitual calma e incesante rumiar, el ir y venir de aquellas gentes. Por su parte, Gudilla evalúa con ojo usurero el aspecto de los habitantes, preguntándose cuanto tardará en estar rodeada de lujo. Está convencida que esta ciudad, que con tanto trajín envía gente de un lado a otro del mundo, necesita como el comer los servicios de una representante de los dioses.

—¡Cuidado atrás!

A Gertrud se le congela el semblante a mitad de chasquido y la esquinita del cuello de la capa de Gunard, que degustaba, le resbala de la boca, envuelta en babas. ‹‹¡Por una brizna de hierba!››, piensa. Y es que a punto estuvo de acabar el destino de Gunard, y por asociación, el de ella, aplastado bajo un tronco de roble. Su amo parece haberse quedado mudo del susto, con la boca abierta e incapaz de emitir sonido alguno, pero no hace falta, porque ante la pasividad de sus cuerdas vocales, sus enzimas gástricas toman el mando y emiten un rugido de angustia, lamentándose de que a puntito estuvieron de pasar a mejor vida sin haber probado bocado desde hace dos días.

—¿Te encuentras bien, muchacho? —pregunta alarmado el dueño de la carga que se ha venido abajo. Frenético, palpa los brazos de Gunard, que si no fuera por el tic que le sube y baja el párpado inferior del ojo, se diría que ha quedado petrificado.
—Es mi nieto —gimotea Gudilla, agarrándose a la túnica del desconocido—. Se quedó tonto hace unos años al caerse del tejado de la cabaña donde vivíamos. Y hemos venido a esta ciudad en busca de una oportunidad —mira suplicante al hombre—. Soy vieja, señor, y no sé cuanto tiempo más podré hacerme cargo de él. Ni siquiera he podido alimentarle bien en la última semana.

El hombre se aparta lanzando una mirada desconfiada a la vieja. No le ha pasado desapercibido el detalle de que llevan a una oveja que parece gozar de buena salud, y que seguramente haría un asado muy jugoso. Pero es un hombre supersticioso y el aspecto de la anciana le provoca un escalofrío.

—En la posada de Ulrich, el Tuerto, hacen el mejor carnero asado de la ciudad —dice, tras desprender la bolsa que lleva colgada al cinto y lanzarle unas monedas. Deseoso de perder de vista cuanto antes a esa espeluznante mujer, se vuelve hacia el mozo que le acompaña y que está intentado mover el tronco ayudado por unos hombres que necesitaban tener el paso despejado, sin esperar la gratitud de la anciana.

Tampoco es que Gudilla tuviera en mente agradecerle nada, ni siquiera se percata del momento en el que el hombre se aleja, afanada como está en recoger las monedas que han caído al suelo.

—Me has llamado tonto —el furioso siseo, hace que la vieja levante la vista mientras mete la última moneda en el saquito de las runas—. Delante de todos —prosigue Gunard cada vez más enfadado. Soltando la pata trasera de Gertrud, alarga el brazo para levantar a la vieja del suelo apretándole el gaznate hasta que la ve boquear como un pez fuera del agua—. Si la gente me cree tonto, no encontraré ayuda para mi misión —la expresión gélida de su mirada se torna guasona al acercarse a la oreja de Gudilla para susurrar—. Así que vayamos a comer ese carnero asado, porque no quiero sacrificarte a los dioses con el estómago vacío.

La taberna de Ulrich, el Tuerto, resultó ser una casucha alargada con una decena de mesas alineadas junto a una de las paredes laterales. Un estrecho pasillo las separa del mostrador donde Ulrich, un hombretón fornido de poblada barba negra y escaso pelo en la cabeza, da vueltas sobre el fuego al famoso carnero. Encuentran un hueco en una de las mesas del fondo, y Gunard deja en el suelo a Gertrud, que se arrastra asustada hasta situarse bajo el banco. Cuanta menos gente se percate de su presencia, mejor, no fuera a ser que ante una inesperada falta de existencias, el tabernero eche mano del primer trozo de carne que encuentre, aunque esté sin trasquilar y bale mientras lo espeta.

Cuando la rolliza muchacha que atiende las mesas se acerca con una jarra de cerveza y la fuente de tajadas de carnero flotando en salsa, no puede evitar escuchar los lamentos de Gunard acerca de la imposibilidad de seguir con el viaje si no tienen forma de encontrar un barco que les lleve hasta su destino.

—Prueba suerte en El Reno del Mar, su capitán suele admitir viajeros o embarcarse en cualquier empresa, por ridícula que sea, si se le convence de que puede obtener beneficios —dice la muchacha mientras pone su carga sobre la mesa.
—¿El Reno del Mar? —pregunta Gunard, interesado—. ¿Dónde puedo encontrar a su capitán?
—A Olaf no sé —contesta la muchacha—. Pero parte de su tripulación está sentada dos mesas más allá — informa señalando hacia un grupo de hombres que entre gran alboroto trasiega cerveza y pellizca el trasero de la muchacha en su camino hacia el mostrador para recoger más viandas con las que surtir a la clientela.

Resuelto a conseguir la ayuda de aquellos hombres, Gunard coge su jarra de cerveza y se encamina a la mesa que le señaló la muchacha. Haciéndose un hueco a empujones consigue sentarse en uno de los bancos y, tras dejar la jarra en la mesa con un golpe seco, sonríe amigablemente.

—Hola —saluda con entusiasmo sin reparar en las caras de sorpresa de unos e irritadas de otros, sobre todo de los que se han visto apartados de su cómodo asiento sin miramiento alguno—. Me han dicho que podéis decirme dónde encontrar el drakar llamado El Reno del Mar —Las carcajadas que siguen a sus palabras, no es la respuesta que esperaba.
—Conocemos ese barco, muchacho —afirma, enjugándose una lágrima provocada por la risa, el hombre sentado a su lado. Era un mastodonte con tronco en forma de barril, espesa melena de grasiento pelo negro y barba del mismo tono salpicada de espuma de cerveza. Más tarde se enteraría de su nombre: Snorri—. Nosotros navegamos en él. ¿Quién lo pregunta, si puede saberse?
—Mi nombre es Gunard. Gunard Stevenson. Necesito hablar con el capitán de El Reno del Mar —se interrumpe confuso, al ver como uno de los hombres escupe la cerveza que estaba bebiendo y es aliviado de un golpe en la espalda por su sonriente acompañante.
—No te apures, muchacho. Te llevaremos ante Olaf, ¿no es cierto Torfi? —pregunta Snorri a su compañero. Las miradas que intercambian inquietan a Gunard, que siente que se está perdiendo algo, pero no está dispuesto a dejar pasar la oportunidad. Necesita un barco y, al parecer, El Reno del Mar puede estar disponible—. Al capitán le encantará saber que su barco es famoso entre los habitantes de Bergen.

_________________
Porque un gol es un gol, se meta con el pie, la cabeza o con el culo. Todos valen.


Última edición por anarion el Miér Feb 13, 2013 7:23 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Joana
Miembro del "Club Albariño"
avatar

Cantidad de envíos : 1429
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 49
Localización : En Belfast... de momento...

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Feb 13, 2013 6:31 pm

Por fin lo he podido leer entero lol!

Ahora ya sabes que toca:
1- Hacer una fotico de Snorri en la posada, que yo no quiero quedarme sin verlo bounce
2- Cambiar la letra de los capítulos anteriores. Me gusta mucho la fuente. Es bonita y al mismo tiempo legible. ¿Cómo dijiste que se llamaba? Me la quiero bajar.

_________________
Volver arriba Ir abajo
anarion
Miembro de "La Familia"
avatar

Cantidad de envíos : 4437
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 42
Localización : Moaña

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Miér Feb 13, 2013 7:09 pm

jajajaja, chavalina, eso está hecho antes incluso de colgar este capítulo, la fuente lo primero.

_________________
Porque un gol es un gol, se meta con el pie, la cabeza o con el culo. Todos valen.
Volver arriba Ir abajo
Joana
Miembro del "Club Albariño"
avatar

Cantidad de envíos : 1429
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 49
Localización : En Belfast... de momento...

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Jue Feb 14, 2013 12:55 am

Ya veo, ya veo. Tia, qué currada. En fin, como todo eso ya llevas adelantado, ahora te puedes concentrar en la foto de Snorri en la posada...

_________________
Volver arriba Ir abajo
anarion
Miembro de "La Familia"
avatar

Cantidad de envíos : 4437
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 42
Localización : Moaña

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Jue Feb 14, 2013 2:38 pm

hAY QUE HACERLE UN BANNER PARA EL PORTAL, COMO LE HICIMOS A LOS OTROS

_________________
Porque un gol es un gol, se meta con el pie, la cabeza o con el culo. Todos valen.
Volver arriba Ir abajo
yuls

avatar

Cantidad de envíos : 76
Fecha de inscripción : 04/07/2011

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Jue Feb 14, 2013 3:32 pm

Me meooooo!!!

Me encanta la oveja es total y la vieja me recuerda a la de brave jajajaj. Tengo que volver a ver las fotos de los personajes
Volver arriba Ir abajo
anarion
Miembro de "La Familia"
avatar

Cantidad de envíos : 4437
Fecha de inscripción : 29/08/2009
Edad : 42
Localización : Moaña

MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   Vie Feb 15, 2013 2:56 pm

jajaja Gudillo ha sufrido un cambio radical, te paso por face el prototipo de banner jajjaja

_________________
Porque un gol es un gol, se meta con el pie, la cabeza o con el culo. Todos valen.
Volver arriba Ir abajo
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Los viajes de Gunard Stevenson   

Volver arriba Ir abajo
 
Los viajes de Gunard Stevenson
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 2 de 2.Ir a la página : Precedente  1, 2
 Temas similares
-
» Jack Black en los viajes de Gulliver
» Los viajes de Gulliver - Jonathan Swift
» LA ISLA DEL TESORO, de Robert Louis Stevenson
» Robert Louis Stevenson nació el 13 de noviembre de 1850
» Viajes Astrales Métodos Simples

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
romance abstrACTO :: Relatos :: Nuestros relatos :: Los viajes de Gunard Stevenson-
Cambiar a: